29 jul

En la residencia de ancianos Elorduy, como ocurre en todas partes, a veces los regalos de la vida llegan por sorpresa y nos acompañan durante toda la tarde, y después se quedan en nuestros corazones para siempre.
Los regalos de la vida, a veces, son muy jóvenes para así poder llevar las alforjas ligeras en el viaje. A veces, los regalos de la vida inundan de sonrisas el espacio de la residencia de ancianos Elorduy,  y sus voces repiquetean en los vigorosos muros de este edificio centenario, como el canto del ruiseñor .
DSC_0092A veces, los regalos de la vida se involucran de tal manera, que nos acompañan en nuestra capilla y rezan el Rosario con nosotros .
Milagrosamente, vienen desde lejos, vuelven de hacer el camino de Santiago y hacen una parada en el camino para vernos en la residencia de ancianos Elorduy. Nos contagian con su juventud, y nos animamos a jugar una partidita de bingo para echar unas risas juntos.
DSC_0097Casi siempre, cuesta desprenderse de los regalos de la vida , esos que llegan sin pensar, esos regalos de la vida que te dicen que lo han pasado genial contigo y que el año que viene, si Dios quiere, volverán a hacer una paradita en la residencia de ancianos Elorduy, porque el sentimiento de amistad es recíproco.

R.M.Martin